Un test es un recipiente, y los ítems son lo que va dentro. Rellenas un formulario corto para crear el recipiente y después vas añadiendo las preguntas de una en una, eligiendo para cada una el tipo que encaja con lo que quieres medir. Hay nueve tipos, y seis de ellos se corrigen solos.
El primer formulario es corto, y es lo único que hay entre tú y tu primera pregunta. Le pones nombre al test y, si te sirve, una descripción que le explique a tu yo futuro para qué era.
Nada de esto es definitivo: el mismo formulario se vuelve a abrir desde el listado de tests siempre que quieras cambiar algo.
Pulsa en cualquier imagen para verla a tamaño completo. Las capturas corresponden a un test escrito en español; la plataforma funciona en nueve idiomas.
Desde el listado de ítems del test, «Añadir ítem» no te suelta directamente en un formulario: primero te pregunta QUÉ clase de pregunta quieres escribir. Cada tipo se explica allí mismo, para que elijas sabiendo lo que vas a obtener, y el que marques te lleva a su propio formulario.
Hay nueve tipos disponibles. Seis los corrige la plataforma sin que leas una sola respuesta, dos son informativos y no puntúan, y uno —la respuesta abierta— es el que corriges tú.
La pregunta sociométrica es un décimo tipo, y no se crea aquí: viene ya hecha dentro del Sociograma escolar, un test del sistema que copias con un clic. Descubre el sociograma escolar.
Elijas el tipo que elijas, la mitad de arriba del formulario es siempre la misma, así que en cuanto has escrito un ítem los has aprendido todos.
Debajo de esa parte común, cada tipo pide únicamente lo que necesita: las opciones, las parejas, las imágenes, el vídeo o el texto con los huecos.
Lo que vas a leer no es un reclamo escrito para esta página: es exactamente la misma explicación que te da la plataforma al elegir un tipo, y las capturas son los formularios reales.
Se corrige solo
El alumno lee un enunciado, acompañado si quieres de una imagen, y elige una única respuesta entre las opciones de texto que definas (de dos a cinco). Solo una de las opciones es la correcta: la marcas al crear el ítem. Es el tipo más habitual para comprobar conocimientos concretos de forma rápida y objetiva. La corrección es automática y binaria: acierto si el alumno elige la opción correcta y fallo si elige otra; si no responde, el ítem queda en blanco. Resulta ideal para preguntas de repaso, cuestionarios de comprensión y evaluaciones tipo test en las que interesa medir muchos contenidos en poco tiempo.
Lo corriges tú
El alumno responde escribiendo libremente en un cuadro de texto, con la extensión que necesite. Es el tipo adecuado para preguntas de desarrollo, opiniones razonadas, definiciones con palabras propias o ejercicios en los que importa cómo argumenta y se expresa. Como no existe una única respuesta cerrada, la corrección no es automática: la respuesta queda marcada como pendiente y eres tú quien la revisa y le asigna la puntuación desde la pantalla de resultados. Aporta información cualitativa muy rica sobre el razonamiento del alumno, a cambio de requerir corrección manual. Puedes indicar una solución de referencia que te sirva de ayuda al corregir.
Se corrige solo
Presenta dos columnas de textos que el alumno debe emparejar: cada elemento de la izquierda se relaciona con el que le corresponde de la derecha. Sirve para asociar conceptos con definiciones, términos con ejemplos, causas con efectos o fechas con acontecimientos. Defines los pares correctos al crear el ítem y el sistema baraja el orden para que el alumno tenga que pensar la correspondencia. La corrección es automática y admite acierto parcial: se puntúa en proporción al número de parejas relacionadas correctamente, de modo que acertar algunas ya suma. Es un formato muy claro para repasar vocabulario y relaciones entre ideas.
Se corrige solo
Muestra una única imagen junto al enunciado y varias opciones de texto (de dos a cinco), de las que solo una se corresponde con la imagen. El alumno observa la imagen y elige el texto que le corresponde. Sirve para identificar lo que la imagen representa —un mapa, una obra de arte, un esquema, un animal, una señal— asociándolo con su nombre, descripción o función. Subes la imagen y defines las opciones y la correcta al crear el ítem. La corrección es automática y binaria: acierto o fallo; sin respuesta, queda en blanco. Aprovecha la memoria visual y es muy atractivo donde la imagen es parte esencial del contenido.
Se corrige solo
Es una pregunta de opción múltiple en la que las respuestas son imágenes: a partir de un texto o consigna, el alumno elige la imagen correcta entre las que subas (de dos a cinco), de las cuales solo una es válida. Sirve para reconocer visualmente un objeto, una obra, un gráfico, una figura geométrica o una escena que cumpla la condición del enunciado. Subes cada imagen-opción y marcas la correcta al crear el ítem. La corrección es automática y binaria, igual que en la opción múltiple de texto. Es perfecto cuando lo que se evalúa es la identificación visual y no basta con describir la respuesta con palabras.
Informativo: no puntúa
Incrusta un vídeo de YouTube dentro del test para que el alumno lo vea como parte de la actividad. Es un ítem informativo: no plantea una pregunta ni espera respuesta, por lo que no puntúa. Se usa para introducir un tema con un vídeo explicativo, mostrar un experimento, una noticia o un fragmento que dé contexto a las preguntas siguientes. Solo tienes que pegar el enlace o el identificador del vídeo de YouTube y el sistema lo muestra reproducible en la página del test. Combínalo con ítems de respuesta situados a continuación para evaluar lo que el alumno ha aprendido del vídeo.
Se corrige solo
El alumno lee un enunciado, acompañado si quieres de una imagen, y responde eligiendo una opción en un único menú desplegable con entre dos y cinco alternativas que tú defines, de las cuales solo una es la correcta. Funciona igual que la opción múltiple, pero en formato más compacto: las opciones no se muestran como lista de casillas, sino recogidas en el desplegable. La corrección es automática y binaria: acierto si elige la opción correcta y fallo si elige otra; si deja el desplegable sin seleccionar, el ítem queda en blanco. Es útil para completar una frase o decidir entre alternativas parecidas.
Informativo: no puntúa
Muestra únicamente un texto, sin pregunta ni campo de respuesta. Es un ítem informativo que no puntúa y sirve para dar instrucciones, introducir un bloque de preguntas, aportar un texto de lectura, una cita o el contexto que el alumno necesita antes de responder a los ítems siguientes. Te permite estructurar el test en secciones y guiar al alumno con explicaciones intercaladas, en lugar de encadenar preguntas sin más. Admite el mismo formato de texto enriquecido que el resto de enunciados. Colócalo antes de un grupo de preguntas relacionadas para que el alumno tenga a la vista toda la información necesaria.
Se corrige solo
Presenta un texto con huecos que el alumno completa escribiendo la palabra o expresión que falta en cada uno: al redactar el enunciado encierras cada respuesta entre llaves y el sistema la convierte en un hueco. No hay opciones a la vista: el alumno debe recordar y teclear la respuesta, lo que exige mayor dominio del contenido. Es ideal para vocabulario, fechas, fórmulas, términos clave o completar definiciones. La corrección es automática y con acierto parcial: cada hueco correcto suma su parte proporcional de la puntuación. Por defecto la comparación no distingue mayúsculas ni tildes, aunque puedes activar ambas exigencias al crear el ítem.
Los ítems de opción múltiple —los de texto y los de imágenes— se pueden guardar en el banco de ítems de tu centro mientras los escribes: una casilla al final del formulario y el ítem queda en el banco además de en tu test.
El banco lo comparten todos los profesores de tu centro. Lo que escribe uno, los demás lo pueden reutilizar: un departamento que dedica un trimestre a redactar preguntas acaba con un repositorio común en vez de con diez carpetas privadas. Los demás tipos se quedan en su test, que es donde tienen sentido.
Asignas el test a uno de tus grupos y la plataforma te da un código de acceso. Tus alumnos no necesitan cuenta, ni correo, ni contraseña: abren la portada, escriben el código, eligen su nombre en la lista y responden.
Todo lo que se puede corregir automáticamente se corrige en cuanto terminan. Las respuestas abiertas te esperan en la pantalla de resultados, donde las lees y le pones nota a cada una. Desde ahí obtienes las notas de todo el grupo, el detalle de cada alumno y un informe en PDF.
Y si lo que quieres medir no son los conocimientos sino las relaciones dentro de la clase, hay un test ya escrito para eso: El sociograma escolar.
La cuenta es gratuita y se crea en un minuto. Desde el listado de tests, un botón abre exactamente el formulario que has visto al principio de esta página. Si prefieres leer antes el detalle de cada pantalla, el manual de uso recorre todo el proceso.
Crear una cuenta gratis Manual de uso